A 11 años de aquella histórica movilización que marcó un antes y un después en la lucha contra la violencia de género en Argentina, cientos de personas volvieron a concentrarse este miércoles en Tandil para participar de una nueva marcha de Ni Una Menos.
La convocatoria fue impulsada por la Asamblea Transfeminista de Tandil bajo la consigna: «Transfeminismos para derrotar a Milei, al FMI y sus cómplices», y reunió a organizaciones sociales, agrupaciones feministas, estudiantes, trabajadoras, militantes y vecinos que marcharon por las calles céntricas de la ciudad.
La actividad comenzó a las 17 horas en la Glorieta de la Plaza Independencia y una hora más tarde dio inicio una movilización que se extendió por más de cinco cuadras, convirtiéndose en una de las expresiones más importantes de la jornada local.
Con banderas, pancartas, intervenciones artísticas y cánticos, las manifestantes reclamaron justicia por las víctimas de femicidios, transfemicidios, lesbicidios y crímenes de odio, además de exigir políticas públicas efectivas para prevenir y combatir las distintas formas de violencia que afectan a mujeres y diversidades.
Un contexto marcado por casos recientes
La marcha se desarrolló en medio de una profunda conmoción social generada por el femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, un caso que volvió a poner en evidencia las falencias en los mecanismos de prevención y protección.
Durante la movilización también se recordó a Dulce, la joven de 17 años asesinada en Misiones, y a Noelia, entre otras víctimas cuyos nombres resonaron durante la lectura del documento final.
Las organizaciones participantes insistieron en que detrás de cada caso existe una cadena de responsabilidades institucionales que muchas veces llega tarde o resulta insuficiente para evitar desenlaces trágicos.
El documento: críticas al ajuste y reclamos al Estado
Al finalizar la marcha, la Asamblea Transfeminista dio lectura a un extenso documento en el que reclamó justicia para todas las víctimas de las violencias machistas y denunció lo que calificó como un retroceso en las políticas públicas destinadas a la protección de mujeres, infancias, adolescencias y diversidades.
Durante la lectura se cuestionó el desfinanciamiento de programas de asistencia, las dificultades para acceder a la justicia y el impacto del ajuste económico sobre sectores históricamente vulnerados.
Las organizaciones también expresaron su rechazo al proyecto conocido como de «falsas denuncias», al considerar que podría desalentar a las víctimas a denunciar situaciones de abuso y violencia.
Entre otros puntos, reclamaron:
- Implementación efectiva de la Ley Olimpia contra la violencia digital.
- Sostenimiento de la Educación Sexual Integral (ESI).
- Garantía de acceso a métodos anticonceptivos.
- Cumplimiento del acceso al aborto legal.
- Fortalecimiento de los dispositivos de acompañamiento y protección.
- Políticas públicas que contemplen las desigualdades económicas y las tareas de cuidado.
Una lucha que continúa
A más de una década del primer Ni Una Menos, las organizaciones remarcaron que el reclamo sigue vigente. Durante el acto se escuchó una de las consignas que se transformó en símbolo del movimiento:
«No las encontraron muertas, las mataron».
La jornada concluyó con un fuerte llamado a la organización colectiva y a la defensa de los derechos conquistados.
Entre aplausos, abrazos y cánticos, las voces presentes en la Plaza Independencia cerraron la movilización con una consigna que sintetizó el espíritu de la convocatoria:
«Ni una menos, ni une menos. Vivas, libres y desendeudadas nos queremos».
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