Moyano advirtió que la baja del CUD le quita $1.800 millones a Tandil y cuestionó la fórmula sanitaria

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La reducción del Coeficiente Único de Distribución volvió a encender una señal de alarma en las cuentas municipales. Tandil pasó de un índice de 1,05363 en 2025 a 1,01156 en 2026, una caída del 3,99% que, según estimó el secretario de Economía y Administración, Raúl Moyano, representa unos 1.800 millones de pesos menos respecto de lo previsto en el presupuesto local.

En diálogo con Radio UP (89.1), el funcionario explicó que la novedad obligó al Ejecutivo a revisar sus proyecciones para este año, debido a que el cálculo original había sido confeccionado con el coeficiente anterior y sobre la base del escenario macrofiscal presentado por la Provincia.

“Cuando recibimos el nuevo número, estamos hablando de 1.800 millones de pesos menos. Es muchísimo dinero”, señaló Moyano. El CUD oficial para Tandil en 2026 es de 1,01156 y determina la participación relativa del distrito dentro de la masa de recursos distribuida entre los 135 municipios bonaerenses.

Una fórmula en la que la salud tiene un peso decisivo

El régimen vigente establece que los municipios reciben el 16,14% de una masa integrada, entre otros recursos, por Ingresos Brutos, el Inmobiliario Urbano, Automotores, Sellos, tasas provinciales y la coparticipación federal.

De ese monto, el 58% se distribuye mediante el denominado régimen general, que considera la población, la superficie y la inversa de la capacidad tributaria de cada distrito. Otro 37% se reparte a partir de la actividad de los establecimientos municipales de salud y el 5% restante corresponde a servicios transferidos.

Dentro del componente sanitario se computan variables como las consultas, los egresos hospitalarios, los pacientes internados por día, la cantidad de camas disponibles, su porcentaje de ocupación, los establecimientos sin internación y el nivel de complejidad de cada sistema municipal.

Para Moyano, allí aparece una de las principales distorsiones que afectan a Tandil. El funcionario sostuvo que la fórmula beneficia especialmente a los municipios con grandes estructuras hospitalarias y altos niveles de internación, pero no reconoce de igual manera las políticas orientadas a prevenir enfermedades y evitar que los pacientes lleguen al hospital.

“Hay un perjuicio para municipios como Tandil, donde existe un enfoque que prioriza la prevención y fuertemente la atención primaria de la salud. En los números terminás teniendo menos pacientes internados y menor ocupación de camas”, explicó.

En ese sentido, destacó el trabajo de los centros comunitarios de salud, la detección temprana de enfermedades, los tratamientos ambulatorios y el sistema municipal de entrega gratuita de medicamentos.

El resultado buscado por esas políticas es que una mayor cantidad de vecinos pueda resolver sus problemas antes de necesitar una internación. Sin embargo, según la lectura del funcionario, ese desempeño preventivo no encuentra una recompensa equivalente dentro del actual esquema de distribución.

“Uno busca que la gente no llegue a estar internada, que cualquier enfermedad sea diagnosticada lo antes posible y que pueda seguir un tratamiento. Eso tiene como correlato una menor tasa de utilización del hospital”, planteó.

La capacidad de recaudar también juega en contra

Otro elemento que incide sobre Tandil es la denominada inversa de la capacidad tributaria. La fórmula procura favorecer a los distritos con menores posibilidades económicas y con más dificultades para generar recursos propios.

En la práctica, explicó Moyano, los municipios con mayor actividad productiva, mejor capacidad contributiva o una recaudación propia más sólida reciben una participación proporcionalmente menor por este componente.

“Es una cuestión redistributiva. A aquellos municipios que tienen mayor dificultad para generar sus propios ingresos se les incrementa el coeficiente para compensarlos”, indicó.

El secretario mencionó como ejemplo a San Isidro, otro de los distritos que sufrió una baja del 5% para 2026. La legislación provincial establece precisamente que ningún municipio puede perder más de ese porcentaje en un año. El límite fue incorporado para evitar que modificaciones bruscas en las variables —particularmente las sanitarias— provoquen desequilibrios difíciles de absorber en un solo ejercicio.

De 1,15018 a 1,01156 en nueve años

La caída de este año no aparece como un episodio aislado. En 2017, el CUD de Tandil era de 1,15018. El índice vigente para 2026 es de 1,01156, lo que implica una pérdida de aproximadamente el 12% de su participación relativa en nueve años.

Moyano calculó que, si el Municipio conservara el coeficiente de 2017, recibiría actualmente unos 6.000 millones de pesos adicionales.

Para dimensionar esa cifra, la comparó con la capacidad de producir alrededor de cien cuadras de hormigón mediante la nueva planta municipal. También vinculó la pérdida con el pedido de autorización para tomar un crédito de 4.000 millones de pesos destinado a obras de inversión, todavía pendiente de tratamiento legislativo.

“Si conserváramos el mismo coeficiente que teníamos en 2017, ni siquiera tendríamos que estar solicitando ese crédito”, afirmó.

Ajustar gastos sin resentir los servicios

El impacto se produce, además, en un contexto de mayores costos para la prestación de servicios públicos. Moyano advirtió que algunos insumos crecen por encima del promedio inflacionario, particularmente los combustibles y los productos utilizados por el sistema hospitalario.

A ello se suma una mayor demanda sobre la salud pública, asociada —según describió— a la caída del empleo formal y a las dificultades de una parte de la población para mantener una prepaga u obra social.

Frente a ese escenario, el Ejecutivo deberá compensar la pérdida mediante contención del gasto, revisión de partidas y postergación de algunas inversiones. El funcionario remarcó, sin embargo, que el objetivo es evitar que la reducción se traduzca en un deterioro de los servicios cotidianos.

Entre ellos mencionó la recolección de residuos, el mantenimiento de los espacios verdes, la agenda cultural y el funcionamiento del sistema sanitario, que también recibe pacientes provenientes de localidades vecinas.

“La reducción de recursos la tenemos que compensar con bajas de gastos en otros sectores. No queda otra”, reconoció.

La discusión por ampliar la masa de recursos

Moyano consideró difícil modificar únicamente las variables del CUD porque se trata de un reparto relativo: aquello que gana un municipio necesariamente se descuenta de la participación de otros.

En ese marco, el debate legislativo comenzó a desplazarse desde la manera de dividir los recursos hacia el tamaño total de la masa que la Provincia transfiere a las comunas.

Actualmente existe en el Senado bonaerense un proyecto presentado por la legisladora radical Nerina Neumann para elevar gradualmente la participación municipal del 16,14% al 20%. La iniciativa propone llevarla al 17% durante el primer año de vigencia, al 18% en el segundo, al 19% en el tercero y alcanzar el 20% a partir del cuarto ejercicio.

Más allá de ese debate, Moyano aseguró que el Municipio no alterará su política sanitaria para mejorar sus indicadores de internación. “La gestión no va a modificar el enfoque de atención primaria y protección de la salud para mejorar el coeficiente de distribución”, concluyó.


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