A un año del asesinato de Milagros Quenaipe, su padre estuvo en los estudios de Parva de Noticias y brindó un testimonio atravesado por el dolor, los recuerdos y el reclamo de justicia. Reconstruyó cómo fueron las últimas horas de Mili, recordó el momento en que recibió la noticia de su muerte, cuestionó la actuación policial y habló del próximo juicio. “No hubo un día en estos 366 días en que no se me cayeran lágrimas”, confesó.
A un año y un día del asesinato de Milagros “Mili” Quenaipe, su padre, César Quenaipe, estuvo en los estudios de Parva de Noticias para ponerle nuevamente voz a un pedido que sostiene desde aquel 31 de agosto de 2025: justicia por su hija.
La entrevista se realizó luego del homenaje llevado adelante en Tandil, donde familiares, amigos y vecinos volvieron a recordar a la joven y se colocó una baldosa en su memoria en cercanías del lugar donde ocurrió el crimen.
Mili tenía apenas 18 años cuando fue asesinada de una puñalada en el cuello en la zona de Rodríguez y Uriburu. Por el hecho se encuentra detenido Wilson Natanael Sánchez, mientras la causa avanza hacia la instancia de juicio.
Durante una extensa y emotiva conversación, César habló de quién era Mili detrás del caso policial, reconstruyó lo que pudo conocer sobre aquella madrugada a partir de testimonios incorporados a la investigación y relató uno de los momentos más difíciles de su vida: cuando le comunicaron que la adolescente asesinada sobre la que había leído horas antes en las redes sociales era su propia hija.
“Mili era dulce, tierna y tenía todas las ganas de vivir”
Antes de hablar del crimen, César quiso recordar a su hija por cómo era.
“Mili, ¿qué te puedo contar de un hijo?”, expresó.
La describió como una joven dulce y tierna, muy cercana a sus tres sobrinos, a quienes amaba profundamente. Le gustaban la música, bailar y cocinar y estaba terminando una etapa fundamental de su vida.
Ese año iba a egresar de la escuela secundaria. Todavía no tenía definido qué estudiaría después, pero, según recordó su padre, “tenía todas las ganas de vivir”.
También habló de una Mili adolescente, con carácter, con momentos de enojo y discusiones familiares propias de la edad.
En los últimos meses había decidido vivir con su mamá después de algunas diferencias vinculadas con los límites que César intentaba establecerle. Sin embargo, padre e hija continuaban teniendo contacto. De hecho, César había estado con ella pocos días antes de su muerte.
La última madrugada de Mili
Durante la entrevista, César reconstruyó lo que pudo conocer posteriormente a partir de las declaraciones y testimonios vinculados con la causa.
Según relató, aquella madrugada Mili había salido y posteriormente caminaba junto a otros jóvenes rumbo al centro para comer algo.
En la zona de Rodríguez y Uriburu encontraron a unas chicas y una de ellas se encontraba descompuesta. Mili se acercó para ayudar.
César explicó que fue con el paso de los días, las declaraciones testimoniales y el avance de la investigación que pudo conocer detalles de los últimos minutos de su hija.
También relató su versión sobre los acontecimientos previos al ataque y señaló que el acusado habría protagonizado incidentes anteriormente en un local bailable, del cual habría sido retirado por personal de seguridad.
De acuerdo con lo expresado por César durante la entrevista, posteriormente el hombre habría regresado armado con un cuchillo y, antes del ataque fatal contra Mili, habría perseguido a otra persona y lesionado a un joven.
Estos hechos forman parte de la reconstrucción que César realizó a partir de la información que fue conociendo durante el desarrollo de la causa.
Las cámaras de seguridad tuvieron un papel central en la investigación.
“Por desgracia tuvimos una filmación que parece una película, pero no es una película. Es el asesinato de mi hija”, expresó.
Para César, esas imágenes constituyen una de las pruebas fundamentales para determinar lo ocurrido aquella madrugada.
“Podría haber sido cualquier hijo de vecino”
El padre de Mili insistió durante la entrevista en que lo sucedido trasciende a su propia familia.
“Fue mi hija, pero podría haber sido la hija del intendente, la hija del doctor, de cualquiera”, sostuvo.
Incluso contó que otro de sus hijos también había salido aquella misma noche y remarcó que una situación semejante podría haber alcanzado a cualquier familia tandilense.
“Podría haber sido cualquier hijo de vecino”, resumió.
El momento en que supo que Mili había sido asesinada
Uno de los tramos más conmovedores de la entrevista llegó cuando César regresó mentalmente a la mañana del 31 de agosto de 2025.
Era domingo y esperaba compartir el almuerzo con parte de sus hijos.
Por la mañana encendió el televisor con intención de mirar la Fórmula 1 y, como muchas personas hacen habitualmente, revisó las noticias en Facebook.
Allí encontró una información que hablaba de una adolescente asesinada en las calles de Tandil.
Todavía no se había difundido públicamente la identidad de la víctima.
Al principio no imaginó que pudiera tratarse de Mili. Sin embargo, con el paso de las horas comenzó a sentir preocupación.
“Y si por ahí no llevaba los documentos encima y no la pueden reconocer”, recordó haber pensado.
Cerca del mediodía llegó una llamada.
Desde la Comisaría de la Mujer le pidieron que se presentara porque necesitaban comunicarle algo relacionado con Milagros.
César preguntó qué había sucedido, pero le respondieron que no podían decírselo telefónicamente.
Entonces llamó a su esposa.
“Amor, me parece que la de las noticias es Mili”, recordó haberle dicho.
Aun así, una parte de él seguía buscando otra explicación. Quizás había ocurrido una pelea. Quizás Mili estaba en una comisaría. Quizás había un error.
Cuando llegó encontró afuera a Andrea, la mamá de Mili, llorando.
Todavía no terminaba de comprender.
Entró preguntando:
“¿Dónde está Mili? ¿Dónde está? ¿Qué pasó?”
Hasta que finalmente recibió la noticia que ningún padre espera escuchar: Mili había sido asesinada.
“Me estoy deshidratando en vida”
Un año después, César reconoció que no existe un solo día en el que la ausencia de su hija no aparezca.
Consultado en Parva de Noticias sobre cómo logró atravesar estos 366 días, respondió con una frase que sintetizó buena parte de la entrevista:
“Me estoy deshidratando en vida”.
Y agregó:
“No hubo día que no se me cayeran lágrimas”.
Habló de llanto, de bronca y de una herida que entiende que lo acompañará durante el resto de su vida.
“Que te saquen un hijo, un hijo adolescente, un hijo grande… después que hablen”, expresó.
Para César, con el paso del tiempo una persona puede aprender a sobrellevar la ausencia, pero eso no significa que desaparezca.
“No hay remedio para este dolor”, sostuvo.
“Tengo cinco hijos, ahora cuatro, pero voy a tener siempre cinco”
Otro de los momentos más fuertes llegó cuando se le preguntó qué consejo podría darle a otros padres para evitar una tragedia semejante.
César no quiso ubicarse en ese lugar.
“Tengo cinco hijos, ahora cuatro, sí, pero voy a tener siempre cinco”, respondió.
Explicó que como padre intentó hacer lo mismo que tantas familias: educar, acompañar, poner límites, brindar amor, llevar a sus hijos a la escuela y darles herramientas para crecer.
Pero también reconoció que no es posible mantener a los hijos encerrados para protegerlos de todo lo que pueda suceder afuera.
Por eso evitó dar consejos.
“Me llevaron a mi hija de 18 años. No creo estar tan capacitado para dar un consejo”, expresó.
Sus cuestionamientos a la actuación policial
César también fue crítico respecto de lo que, según considera, ocurrió antes del asesinato.
Para él, una de las discusiones que deben darse después del crimen de Mili es sobre la prevención y la seguridad.
“El rol de la Policía tiene que ser proteger al ciudadano”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó la actuación policial de aquella madrugada y afirmó que, desde su perspectiva, el acusado debería haber sido detenido antes.
Se trata de una de las críticas que el padre de Mili viene sosteniendo públicamente desde el crimen.
Al mismo tiempo, diferenció esa situación del acompañamiento recibido posteriormente y reconoció el trabajo realizado durante la investigación y el seguimiento mediante las cámaras que permitió avanzar rápidamente sobre un sospechoso.
El pedido de pena máxima
Durante la entrevista, César volvió a expresar públicamente su posición favorable a la pena capital para crímenes que, a su entender, cuentan con pruebas contundentes.
Se trata de una postura personal que viene manifestando desde la muerte de su hija.
La pena de muerte no se encuentra contemplada en el ordenamiento jurídico argentino para este tipo de delitos, por lo que la discusión concreta de la causa estará vinculada con las penas previstas por la legislación vigente.
Frente a ese escenario, César manifestó que espera que el acusado reciba la máxima condena que corresponda en caso de ser declarado culpable.
Su temor, explicó, está puesto también en el futuro.
César tiene otra hija adolescente y planteó qué sucedería si dentro de muchos años quien resulte condenado recuperara la libertad.
Para él, el reclamo de justicia no termina solamente en obtener una condena: busca que ninguna otra familia tenga que atravesar lo mismo.
La causa y el juicio por jurados
Durante la entrevista también se habló del avance de la investigación y de la futura instancia judicial.
Según explicó César, la causa se encamina hacia un juicio por jurados, donde ciudadanos seleccionados deberán analizar las pruebas y determinar la responsabilidad penal del acusado.
Consultado acerca de si prefería un jurado popular o que la decisión quedara exclusivamente en manos de jueces profesionales, señaló que para él lo verdaderamente importante es el resultado.
“Mientras la sentencia sea la misma, me da lo mismo”, resumió.
Pero cuando se le preguntó qué les diría directamente a quienes deban integrar ese jurado, César dejó otro de los mensajes centrales de la entrevista:
“Que hablen con el corazón. No con la bronca, sino con la justicia”.
Y agregó una reflexión sobre aquello que le tocó atravesar:
“Este paso que tuve yo no es natural de la vida”.
El homenaje y una baldosa para mantener viva su memoria
La presencia de César en Parva de Noticias ocurrió luego del homenaje realizado al cumplirse un año del asesinato.
Familiares y allegados participaron del acto en el que se instaló una baldosa en memoria de Mili en un espacio cercano al lugar donde ocurrió el crimen.
César destacó especialmente las gestiones realizadas para conseguir ese reconocimiento y agradeció el acompañamiento recibido desde distintos sectores del Municipio.
Para la familia, que el nombre de Mili permanezca físicamente en las calles de Tandil tiene un significado especial.
Es memoria, pero también una forma de mantener vigente el reclamo de justicia.
Durante la charla, César reconoció que le hubiera gustado una mayor presencia de representantes políticos en el homenaje, aunque también agradeció expresamente a quienes acompañaron a la familia y colaboraron para que la baldosa pudiera concretarse.
“Algún día nos vamos a encontrar al final del camino”
La extensa entrevista terminó lejos de los expedientes, las cámaras de seguridad, los tribunales y las discusiones sobre las penas.
Terminó hablando simplemente de un padre y su hija.
Antes de despedirlo, desde Parva de Noticias le hicieron una última pregunta a César:
¿Qué le dirías hoy a Mili?
Hubo pocas palabras.
No hicieron falta más.
“Que la extraño y algún día nos vamos a encontrar al final del camino”.
A 366 días del crimen, César Quenaipe continúa poniendo el cuerpo y la voz a una lucha que comenzó aquella mañana en la que una llamada cambió para siempre la historia de su familia.
Mili tenía 18 años, estaba terminando la secundaria, disfrutaba de la música, quería a sus sobrinos y, como recordó su papá, tenía todas las ganas de vivir.
Hoy su nombre permanece en una baldosa, en el recuerdo de quienes la conocieron y en un reclamo que su familia promete mantener hasta que llegue el juicio:
Justicia por Mili.
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