
“Es importante comenzar tempranamente con el cepillado, desde que erupciona el primer diente. Esa tarea está a cargo de padres o tutores, con un cepillo acorde a la edad del niño, luego de cada comida”, subrayan.
La primera consulta al odontopediatra es fundamental también porque desde chiquitos van conociendo la dinámica del consultorio, ya que cierta aparatología suele generar temores o resistencias. Familiarizarse tempranamente con el espacio es una de las prioridades de las primeras entrevistas, junto con la orientación a las familias sobre alimentación, hábitos de higiene y primeras intervenciones en la boca.
Las claves de una consulta temprana
Más allá de las caries asociadas al consumo de golosinas y a una higiene deficiente, una consulta temprana permite detectar manchas que son el inicio de caries, lesiones, frenillos cortos, enfermedad periodontal e inflamación gingival. No siempre se trata de falta de higiene, a veces no hubo quién explicara a la familia cuál es la técnica correcta.
Hasta los 9 años, la responsabilidad de la higiene bucal es de los padres o tutores, ya que los niños no cuentan todavía con la destreza manual necesaria para realizarla de manera correcta. “Hasta esa edad, los chicos juegan con el cepillo aunque de a poco se les vaya inculcando el hábito, siempre bajo supervisión adulta”, agregan.
Las profesionales también insistieron en el cuidado de los dientes de leche: «Los dientes temporarios tienen la misma importancia que los permanentes aunque se caigan. Están ocupando un lugar que luego será del diente permanente y si se cae tempranamente o se infecta puede lesionar al permanente y no tener el espacio correspondiente para que erupcione», destacan.
Se aconseja utilizar cepillos acordes al tamaño de la boca del niño, con cerdas básicas y suaves. El uso de pasta dental no se recomienda hasta los 2 o 3 años, siempre que el paciente tenga buena higiene, boca sana y no presente caries. A partir de esa edad, cuando los chicos comienzan a socializar de otra manera y a consumir bebidas azucaradas, jugos, golosinas o galletitas, se sugiere su incorporación, con un refuerzo que se ajusta según cada control.
Antes de los 2 años se recomienda evitar el consumo de jugos, gaseosas, golosinas y galletitas; priorizar el consumo de agua por sobre jugos y gaseosas ya que estos contienen ácidos y azúcares que debilitan la estructura del diente y lo vuelven más vulnerable a las caries. También se recomienda evitar las golosinas pegajosas, como los caramelos masticables o las gomitas.
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