Los puesteros que integran la feria comunitaria nucleados en el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) solicitaron formalmente al Municipio de Tandil que se reabra el diálogo para poder trabajar durante la temporada de Fiestas de fin de año y evitar así un impacto negativo en sus ingresos familiares.
El reclamo se conoció en el marco del rechazo por parte del Ejecutivo y del Concejo Deliberante a otorgar la autorización para utilizar el espacio público de la Plaza San Martín, donde tradicionalmente se realizan ferias con alrededor de 80 puestos durante los fines de semana y un número aún mayor en celebraciones religiosas y fechas clave.
El conflicto por la autorización
La situación se desencadenó cuando personal de la Dirección de Habilitaciones, acompañado por agentes del programa Centinela en Territorio, notificó a 85 feriantes la falta de permiso municipal para continuar con la actividad en ese sector ubicado entre Monseñor de Andrea y Rivadavia.
La referente de la cooperativa Nave del MTE, Valezka Galaz, manifestó el desconcierto del sector frente a la negativa de la comuna, recordando que en ocasiones anteriores el Municipio sí había otorgado permisos para eventos similares, incluso durante fines de semana largo o fechas religiosas como Semana Santa.
“No entendemos cómo el Municipio no confía en nuestro proceso de organización ni en nuestra trayectoria en el espacio, y nos niega la posibilidad de trabajar, sobre todo en estas fechas tan importantes para nuestra economía familiar”, señaló Galaz.
Propuesta y alternativas rechazadas
Desde el Municipio se sugirió la plaza Martín Rodríguez (conocida como la “plaza del Tanque”) como alternativa para la instalación de la feria. Esta opción fue analizada por la asamblea de feriantes, que decidió rechazarla por posible baja concurrencia de público y dificultades para sostener ventas, especialmente en una época donde la actividad representa una oportunidad económica clave.
Historia y antecedentes
Galaz explicó que el modelo de ferias en Plaza San Martín viene funcionando desde 2020 como mecanismo de reactivación laboral pospandemia, con autoridades municipales concediendo permisos en diversas ocasiones y sin conflictos destacados. Tanto la organización como los feriantes consideran que esa experiencia demuestra que la actividad puede desarrollarse de forma ordenada y respetuosa con el espacio público.
Petitorio y expectativas
El grupo ya presentó una nota formal al Municipio solicitando una respuesta y un canal de diálogo abierto que permita debatir y acordar una solución que contemple las necesidades de los trabajadores, respetando el marco regulatorio municipal. Además, señalaron que los feriantes aportan un canon colaborativo accesible para sostener costos organizativos, pese a no contar con apoyo oficial.
Los feriantes subrayan que la negativa de autorización en estas fechas tiene un impacto directo sobre las familias que dependen de ese ingreso, y sostienen que desean mantener un ambiente armónico con otros espacios, como el Mercado de Pulgas preexistente en la misma plaza.
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