La concejal cuestionó la emergencia, rechazó un impuesto al combustible y pidió revisar recorridos y frecuencias: “Nunca se habla del usuario”.
La presidenta de la Comisión de Transporte y Tránsito del Concejo Deliberante advirtió que el problema de Tandil no se resuelve solamente con aumentos de boleto o nuevos impuestos. Cuestionó la posible declaración de emergencia, pidió revisar frecuencias y recorridos y reclamó una discusión integral sobre el modelo de transporte de la ciudad.
El transporte público de Tandil atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las empresas hablan de una situación crítica para sostener el servicio, aparecen dificultades para afrontar salarios y cargas sociales y los trabajadores miran con preocupación el futuro de sus fuentes laborales. En medio de ese escenario, el debate volvió al Concejo Deliberante y dejó sobre la mesa una certeza: el problema excede ampliamente el precio del boleto.
En diálogo con Parva de Noticias, Luján Fiego, concejal y presidenta de la Comisión de Transporte y Tránsito, brindó detalles de la reunión mantenida con representantes de la Cámara de Transporte y planteó la necesidad de discutir un nuevo modelo para la ciudad.
“Los empresarios plantearon la imposibilidad de seguir brindando el servicio” en las actuales condiciones, explicó Fiego. Dentro del sistema, señaló particularmente la situación de la Línea Blanca, donde existirían dificultades para afrontar salarios y atrasos vinculados a cargas sociales.
Las propuestas de las empresas
Durante el encuentro se pusieron sobre la mesa distintas alternativas para reducir costos o generar nuevos recursos. Una de ellas es modificar las frecuencias de los colectivos, llevando determinados servicios a intervalos de alrededor de 15 minutos.
También apareció la posibilidad de crear una tasa o impuesto sobre los combustibles que se cargan en Tandil y destinar esa recaudación al sostenimiento del transporte público.
Fiego se manifestó claramente en contra de esa opción.
“Para mí la solución no está en aplicar a cinco millones de litros de combustible un porcentaje, una tarifa o un impuesto. Bajo ningún punto de vista vamos a acompañar una cosa así”.
Otra alternativa mencionada fue ampliar el área alcanzada por el estacionamiento medido. Sin embargo, la concejal advirtió que una medida de esas características también podría repercutir sobre el comercio y el movimiento del centro.
“Nunca se habla del usuario”
Uno de los cuestionamientos más fuertes de Fiego estuvo dirigido a la manera en que históricamente se aborda el problema.
Según sostuvo, las discusiones suelen concentrarse en costos, subsidios, tarifas y necesidades empresariales, mientras que queda relegada la persona que efectivamente utiliza el servicio.
“Ayer se vio una sola pata del problema: la de las empresas. Nunca se habla del usuario”, remarcó.
Para la concejal, cualquier reforma debería comenzar por preguntarse qué necesita el pasajero para volver a elegir el colectivo: mejores frecuencias, información confiable, recorridos adecuados y previsibilidad.
Saber exactamente dónde está el colectivo
Una de las propuestas concretas planteadas por Fiego es avanzar hacia un sistema que permita conocer en tiempo real la ubicación de las unidades.
Actualmente existen herramientas que informan horarios estimados, pero, según explicó, eso no necesariamente significa que el pasajero pueda saber exactamente cuándo llegará el colectivo a su parada.
La idea es avanzar con tecnología GPS y aprovechar recursos existentes en el Municipio, la Universidad u otras instituciones para desarrollar una herramienta más precisa.
El objetivo sería sencillo: que una persona pueda mirar desde su casa dónde viene el colectivo y recién entonces dirigirse a la parada.
Para Fiego, ese tipo de mejoras también puede ayudar a recuperar pasajeros.
¿Hay que revisar los recorridos?
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la necesidad de analizar nuevamente el mapa de recorridos.
La concejal puso como ejemplo a la Línea Blanca, históricamente atravesada por dificultades y con una cantidad menor de pasajeros respecto de otros servicios.
Además, contó que durante la reunión el empresario Albanese afirmó que, al momento de confeccionarse el pliego vigente, las empresas no habrían sido consultadas sobre la diagramación de los recorridos.
“Me llamó muchísimo la atención”, reconoció Fiego.
La expansión urbana de Tandil también obliga a revisar el sistema. La ciudad incorporó nuevos barrios y sectores residenciales mientras determinados recorridos mantienen esquemas diseñados para otra realidad urbana.
Por eso, Fiego consideró necesario estudiar dónde vive actualmente la población, quién utiliza el colectivo, qué líneas concentran pasajeros y cuáles realizan muchos kilómetros sin lograr una demanda suficiente.
“Si hay que discutir el pliego, discutamos el pliego”, sintetizó.
No todas las líneas tienen la misma realidad
Para la presidenta de la Comisión de Transporte tampoco corresponde analizar a todas las empresas bajo una misma lógica.
“No es lo mismo Vela, Gardey o las líneas que van al Campus que el resto”, señaló.
De allí surge una de las preguntas que, según Fiego, todavía necesita una respuesta clara: ¿todo el sistema está realmente en emergencia o existen empresas y recorridos específicos que concentran las mayores dificultades?
La concejal entiende que antes de adoptar medidas generales deberían conocerse en profundidad los números y particularidades de cada servicio.
Fiego rechazó declarar la emergencia
Uno de los puntos políticos más importantes de la entrevista fue la posible declaración de emergencia del transporte.
Fiego adelantó que su bloque no acompañará esa alternativa en las actuales condiciones.
La emergencia permitiría al Ejecutivo adoptar determinadas decisiones con mayor rapidez, pero para la concejal significaría reducir la participación del Concejo Deliberante justamente cuando debería darse una discusión profunda sobre el futuro del sistema.
“Para nosotros sería mucho más cómodo. Que decida el intendente y sea responsabilidad del intendente. ¿Pero para qué estoy?”, cuestionó.
Y agregó que los distintos bloques representan a los ciudadanos y deben poder participar de las decisiones.
Para Fiego, antes de llegar a una emergencia existen medidas, estudios y modificaciones que todavía no fueron suficientemente exploradas.
¿Aumento del boleto?
Respecto del precio del pasaje, la concejal reconoció que existe un atraso tarifario y recordó que su espacio había planteado anteriormente una actualización periódica siguiendo el IPC.
Su argumento es que pequeños ajustes regulares podrían evitar largos períodos sin modificaciones que después terminan derivando en aumentos mucho más fuertes.
También recordó que las empresas ahora proponen una fórmula polinómica, integrada por diferentes componentes de costos.
Sin embargo, dejó en claro que el aumento del boleto por sí solo tampoco resolverá el problema estructural.
Tandil también tiene una crisis de tránsito
La entrevista abrió además una discusión más amplia: la enorme cantidad de vehículos particulares que circulan por Tandil.
“En realidad no tenemos solamente una crisis del transporte público, tenemos una crisis del tránsito”, sostuvo Fiego.
Autos particulares, taxis, remises, bicicletas y monopatines eléctricos, nuevas formas de movilidad y aplicaciones de transporte modificaron por completo la manera en que los tandilenses se desplazan.
A eso se suma un parque automotor muy importante y una cultura fuertemente asociada al automóvil.
La propia concejal utilizó su caso como ejemplo: tiene un colectivo que pasa prácticamente por la puerta de su casa y la deja frente al Municipio, pero muchas veces termina utilizando el auto.
“¿Por qué voy en auto?”, se preguntó, al señalar que también existe una cuestión cultural que deberá modificarse si se pretende recuperar pasajeros.
“Hay que repensar el transporte público”
Para Fiego, el colectivo tradicional deberá adaptarse a una ciudad y a consumidores que cambiaron.
La aparición de bicicletas eléctricas, monopatines, aplicaciones y otras alternativas obliga a pensar qué lugar ocupará el transporte público durante los próximos años.
“En este formato que lo tenemos, sí”, respondió ante la posibilidad de que el sistema tradicional vaya perdiendo cada vez más protagonismo.
Por eso insistió: “Tenemos que repensar el transporte público”.
La discusión, sostuvo, no debería reducirse a decidir cuánto costará el boleto o de dónde obtener dinero para cubrir el déficit, sino preguntarse qué transporte necesita Tandil y qué ciudad se quiere construir.
Una mesa para buscar una solución de fondo
Fiego reclamó una participación más activa de todas las áreas involucradas y propuso conformar una verdadera mesa de trabajo.
“Armemos una mesa que arranque el lunes a las siete y media de la mañana y no nos vayamos hasta que haya soluciones”, graficó.
La concejal también pidió que empresarios, trabajadores, Ejecutivo y Legislativo aporten propuestas y que las empresas, además de reclamar recursos, piensen alternativas para recuperar pasajeros y mejorar el servicio.
Beneficios para usuarios frecuentes, promociones, servicios especiales, modificaciones de recorridos, información en tiempo real y nuevas estrategias para incentivar el uso del colectivo fueron algunas de las posibilidades que surgieron durante la conversación.
Para Fiego, inyectar dinero sin modificar el funcionamiento estructural solo serviría para postergar el problema.
“Es darle un paracetamol al que tiene fiebre y no tratar la infección. El mes que viene o dentro de dos meses vuelve a pasar”, resumió.
La discusión recién comienza. En juego no está solamente cuánto costará viajar en colectivo, sino qué sistema de transporte tendrá Tandil en los próximos años, quién lo financiará y, fundamentalmente, qué lugar ocupará el usuario en las decisiones.
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