Durante la jornada, los integrantes de la agrupación y motociclistas que se sumaron a la propuesta recorrieron diferentes sectores de Tandil para acercar golosinas, juguetes y regalos a los más chicos. El objetivo, como ocurre cada año, fue compartir un momento especial y llevar una sonrisa a niños y familias que esperan el paso de la caravana.
La actividad forma parte de una tradición que Moto Sierras sostiene desde comienzos de la década del 2000. La entidad fue creada en el año 2000 y, desde 2002, comenzó a desarrollar acciones solidarias en distintos puntos de Tandil. En ediciones anteriores, la propuesta llegó a reunir a decenas de motociclistas y permitió distribuir miles de bolsitas con golosinas. En 2024, por ejemplo, fueron entregadas unas 2.300 bolsitas en distintos barrios, además de juguetes y ropa destinados a merenderos y comedores de la ciudad.
Una caravana que ya es tradición
La iniciativa se convirtió con el paso de los años en una de las actividades solidarias más reconocidas de Moto Sierras Tandil. La caravana recorre distintos barrios y permite que los chicos puedan acercarse a las motos, sacarse fotos y recibir los presentes preparados especialmente para la ocasión.
Desde la agrupación destacan especialmente el acompañamiento de vecinos, familias, comercios y empresas que colaboran con donaciones para hacer posible cada edición.
La propuesta también busca llegar a sectores alejados del centro y a lugares donde muchas veces resulta más difícil acceder a este tipo de actividades. “Tratamos de que esos chicos puedan tener, aunque sea en su día, una sonrisa”, habían señalado desde la organización al realizar el balance de una de las últimas ediciones
Así, una vez más, el rugir de las motos volvió a convertirse en una señal esperada por los más chicos, en una jornada que tuvo como protagonistas a la solidaridad, el encuentro y las ganas de compartir.